Historia de rimas manchadas de vino

‘Me encantan la lluvia
y el tiempo invernal.
Las noches vacías,
pero llenas de amistad.
Que el tiempo corra,
ver los segundos palpitar.
Por cada latido,
una palabra más.
Lo amigos diciendo
que ya no beben más,
y tú siempre pidiendo
un segundito más.
Charlando contigo,
como si no hubiese nadie más.
Rodeados de gentío,
pero oír sólo nuestro pasar.’

Me despierto siempre de madrugada,
no pienso en nada más.
Me hablan como si supieran lo que pasaba,
mas yo no conozco esas palabras.
Todo se desmorona a mi lado,
me hallo entre tu preciosa mirada.
Trato de penetrarla,
de besarla,
de conquistarla.
Pero no comprendo tus palabras.
No entiendo esa forma de hablar.
Esos ojos amarillentos,
esos labios tan esbeltos,
esa sonrisa que me trae la brisa.
Ese pelo de escarlata,
que con su movimiento me habla,
me abraza y me mata.’

Me cansa tanto tráfico
y tanto sin sentido.
La gente de doble bando
y mujeres con los corazones jugando.
Los lunáticos encerrados
y los políticos robando.
La humanidad rezando
y los dioses castigando.
Las disputas por política,
y las batallas perdidas.
Las guerras en todos lados,
y la paloma aún luchando.
El tiempo que pasa,
y los segundos que matan.
Las miradas falsas,
y las palabras que no hablan.
La gente muriendo,
y los pobres hambrientos.


Me entristece la muerte,
y todo lo que la concierne.
Los viejos sin suerte,
y los jóvenes sin sueños.
La vida sin gente,
y la vida sin excesos.’

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Ideologías

Vivimos en un mundo en el que nos guiamos por una ideología determinada. Todos tenemos una. Y solemos escoger la que más nos atrae. Ya puede ser una ideología política, moral, religiosa, social o incluso económica, pero lo cierto es que actuamos según el tipo de ideología que seguimos. Y estas ideologías suelen traer consigo muchas disputas.

‘Yo defiendo la mía, que es la mejor, y todas las demás deberían desaparecer. Todos deben unir la mía que es la única y la que más razón lleva.’

Esto es lo que piensa cada uno de ellos. Esto es lo que quieren lograr.

Las ideologías, o más bien la diferencia entre ellas, siempre han sido la base de grandes conflictos. ¿Se acuerdan de la caza de brujas? ¿Cuando los cristianos perseguían a las mujeres acusándolas de ser practicantes de brujería, cuando ni la brujería existe ni ninguna de esas mujeres se merecía ser tratada de esa forma? Pues bien, si lograban pillar a esa bruja, la solución que le ofrecían era: –Tu saltas de este precipicio, y si eres una bruja, podrás salvarte echando a volar, y si no lo eres…lo sentimos.

Que bien, ¿verdad? Ejemplos como este hay centenares a lo largo de la historia, no sólo respecto a la religión, también por idealismos políticos, ¿recordáis las llamadas Guerras Mundiales que tanto bien han hecho a la humanidad?

¿Que qué se puede hacer para solucionar esta situación? Muchas cosas. Principalmente, como dicen por ahí, vive y deja vivir. Respeta las creencias de los demás y ellos respetarán la tuya. No todos somos iguales, no todos pensamos igual. Tal vez estemos equivocados, tal vez nuestra creencia no sea la acertada o tal vez lo estén ellos, pero esto no tiene porque ser inconveniente.

Imagen: (http://www.laicismo.org/data/imgs/imagen_1355.png)