Ver esos labios…

A la chica del metro

Ver esos labios tan rojos

Y tan suaves

Que combaten el otoño

Como un dúo de sables

Que se abren camino

Sin meta y sin rumbo

Pero hasta el final focejean

Para volver a brotar en primavera

 

Provocan en mi

Un antiguo deseo

Que creía extinguido

Y ver tus hermosos ojos

Tan claros y puros como la natura

Abre en mi el cerrojo

El que había cerrado mi locura

Tras tantos años de soledad

Y de por las noches llorar

El triste latido

En nada se ve reducido

 

Provocan en mi

Un antiguo deseo

Que creía extinguido

 

Y esa melena

De esperanza llena

Como las castañas negra

Que me llama

Y me nombra

Pero sin palabras

Y yo dudo

De mi y del mundo

 

Provoca en mi

Un antiguo deseo

Que creía extinguido

 

Esas piernas tuyas

Que con cuidado

Doblas sin dudas

Para causar en mi yo

Tan descuidado

Una alegría loca

 

Provocan en mi

Un antiguo deseo

Que creía extinguido

 

Y ese deseo, querida

Desconocida

Es lo que los dioses

O tal vez el hombre

Quiso llamar amor

Deseo o pasión

Para ver al hombre

Desquiciarse

Y ver un sentido

En este mundo sin rumbo

https://i1.wp.com/wtfru.fr/wp-content/uploads/2013/03/portrait-poetry-by-jamie-poole-6-600x600.jpg

(http://wtfru.fr/wp-content/uploads/2013/03/portrait-poetry-by-jamie-poole-6-600×600.jpg)

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Al borde de la Sena…

Vagueando al borde de la Sena

fluye el agua no como bajo el puente Mirabeau

se muestran escondidas las estrellas

mi mirada se fija en las aves con atención

 

Me siento a charlar con ellas

me hablan de su triste vida

y de las noches de pobreza

de las aguas turbias

y de las aguas con malezas

 

Las corrientes que las mueven

el modo en el que se refugian

cuando en las noches llueve

y los espacios libres abundan

 

Les digo buenas noches

y prosigo mi camino

todavía voy sin rumbo

y la noche huele a olvido.

 

Aparece María

                     [y me lleva

de acá para allá

dobla esa esquina

¡da marcha atrás!

 

Sus consejos sigo

como un ingenuo niño

que se dice: por qué

si no hay tanto dinero

para que el pobre pueda comer

no hacemos más y bueno

                                 [todo piola

 

Veo una pareja

mirando las estrellas

se abrazan

y se besan

como si no hubiera guerra

Les digo buenas noches

y prosigo mi camino

todavía voy sin rumbo

y la noche huele a olvido.

 

Después reencuentro

dos ancianos

mano en mano

entrambos recostados

sin miedo al maligno cuento

 

Les digo buenas noches

y prosigo mi camino

todavía voy sin rumbo

y la noche huele a olvido.

 

Entro en el pueblo

y diviso a una mujer

haciendo dedo

los autos pasan sin interés

 

Le digo buenas noches

y prosigo mi camino

todavía voy sin rumbo

y la noche huele a olvido.

 

Hace frío

enciendo otro cigarrillo

mientras una joven admiro

me refugio

y no la vuelvo a ver

ni a ella ni a su cabellera.

 

(http://laterresurson31.fr/wp-content/uploads/2013/05/seine-paris-la-nuit.jpg)

 

Aleación de ideas

Todos queremos un llavero que coleccionar. Un lugar nuevo que visitar. Una nueva falda que levantar. Nos morimos segundo a segundo, cada noche que duermes es una noche que le entregas a la muerte. Nunca hacemos y decimos lo que queremos hacer y decir, y pasamos el resto de nuestras vidas a quejarnos por no haberlo hecho. Somos inconformistas en cuestiones inútiles pero demasiado conformistas en aspectos importantes de la sociedad. No podemos vivir en armonía porque por cualquier estupidez nos peleamos. Somos seres horribles que amenazan y machacan al planeta, y a sus habitantes (tanto del reino animal, como del vegetal) solo por sentirnos superiores. No somos más poderosos que la natura, dejemos de intentar serlo. Creamos los rifles para no sentirnos amenazados por los animales superiores físicamente a nosotros, y hemos terminado aníquilandonos a nosotros mismos. ¿Dónde cojones dejamos la razón? ¿En qué punto perdimos el camino? No parece que tengamos solución, salgamos a comprar para que se nos olvide todo esto, que pronto es Navidad.

Guerra

El otro día me enteré de que tendría la gran oportunidad de conocer a un hombre que combatió en la Segunda Guerra Mundial del bando de los aliados, de Inglaterra concretamente. Esto me pareció desde un principio una una enorme oportunidad. Aunque también he de decir que me dió mucho de que pensar.

Una de las primeras cuestiones que me saltó a la cabeza fue: ¿qué bando era bueno y qué bando era malo? Está claro, según todos los libros de historia occidentales, que los buenos eran los Aliados – véase Francia, Inglaterra, Estados Unidos (al finalizar) y todos los demás. Y los malos eran, sobre todo, los Alemanes incluyendo sus aliados – véase Japón, Italia, Hungría, etc.

Todos sabemos lo qué fue capaz de hacer la coronada como Alemania Nazi, dirigida por el hombre más odiado de la historia, que al final cayó derrotada y el conflicto acabó con la victoria de los aliados.

Pero, otra cuestión que me viene a la cabeza es: ¿gana alguien en una guerra? ¿en serio nos pueden vender eso? Cualquier guerra, sea la que sea, de mayor o menor tamaño, no es buena. Ya que estaríamos dando como algo bueno el hecho de que mueran miles de millones de personas, estaríamos dando por bueno el hecho de que millones de personas se queden sin hogares, sin familiares, sin recuerdos, sin vida y, algo que en ocasiones es peor, sin la salud mental suficiente como para llevar una vida normal. No creo que la violencia, menos de esta forma, sea el modo de cambiar las cosas. Tal y como decía el discurso que alguien me enseñó, los poderosos están ahí arriba por nosotros, son como una pirámide. Ellos están en la cima, pero no podría estarlo si no tuviese todas las fuertes rocas debajo soportando su peso, nosotros somos esas rocas, nosotros podemos evitar todo esto, todo el sufrimiento. ¿Qué pueden hacer los mandatarios sin el pueblo? Nada, siempre han querido tener un pueblo inculto para que les sea más sencillo mandarles pero ahora esto puede cambiar. Ahora sabemos lo que hacen pero hay muchos que siguen siendo muy conformistas, no hay que serlo. Recuerdo un refrán español que decía: ‘La mejor felicidad es la conformidad’. Y, en parte, es cierto. Hay muchas personas que se conforman con muy poco, que pase lo que pase siguen lo que unos trajeados que salen en el telediario les digan, les da igual si eso les perjudica y les puede hacer la vida imposible. Esa actitud hay que exterminarla.

Volviendo a las guerras, ¿de verdad alguien piensa que sirven de algo? Los jóvenes yendo a la guerra, luchando, muriendo, el miedo creciente de la pobre población, los soldados que son vendidos de una país a otro como si de mercancía se tratase, la sangre desparramada, ¿vale la pena todo esto? Yo, sinceramente, no lo creo.

Esto va por todas las partes, no se puede dejar que se comentan semejantes injusticias, ni tampoco se puede dejar que Hollywood nos venda más historias de lo bonito que acaba una guerra. NO necesitamos ninguna guerra más, de ningún tipo y por nada. Aunque quizá no lo sepáis, ahora mismo, en este instante, sigue habiendo guerras que acaban con la gente, tal vez no salgan tanto en la prensa como el hecho de que dentro de unos meses es la final de la Copa del Rey o empieza la Eurocopa, pero siguen estando allí y no podéis ignorarlas.

Imagen (http://www.egrupos.net/albumPhoto/1945032/photo_93.jpg)

Rivalidades

Hubo una vez un hombre que soñó con un mundo mejor, sin desprecios, sin rivalidades, sin odio. Ese hombre hizo todo lo que estaba en su mano por cambiar el mundo, hizo tanto que acabó muerto por ello. Estoy seguro de que sabéis a quién me refiero y también estoy convencido de que pensastéis en él en cuanto pronuncie la palabra sueño.

Efectivamente, estaba hablando de Martin Luther King, ese hombre que luchó sin descanso por un mundo sin discriminación racial, sin ninguna clase de discriminación. Esa rivalidad, aunque en menor grado, sigue existiendo.

Tal como la discriminación racial existen muchos tipos más. Sé que la gran mayoría de vosotros, la inmensa mayoría, habéis visto durante el transcurso de esta semana los llamados eventos deportivos del siglo, más conocidos aún bajo el nombre de El Clásico. Ese partido de fútbol entre el Real Madrid y el F.C. Barcelona que enfrenta a medio mundo. Aunque no cabe olvidar los importantísimos Barcelona – Chelsea y Real Madrid – Bayern de Munich, respectivamente. Esos encuentros que han creado una gran expectación y, sobre todo, una enorme rivalidad. Se ha podido ver a los aficionados de ambos conjuntos pasar por muchas emociones contrariadas y encontradas. Ilusión, tristeza, desaliento, impotencia, e incluso alegría. Algo en principio sorprendente ya que ambos equipos vieron como sus sueños de ser coronados como el mejor conjunto europeo se reducían a eso, un sueño.

Pero – como lamentablemente suele suceder con el ser humano – la desgracia de uno llevó a la alegría del otro. Tal vez ese dicho popular no sea tan desacertado, tal vez sea cierto eso de no te rías de que la casa de tu odioso vecino se haya quemado cuando la tuya está en llamas.’ 

Ambas hinchadas pasaron de la tristeza a la alegría de forma casi idéntica y simultánea. La desdicha de unos alimentó la euforia de otros, en parte para tratar de olvidar la desgracia propia aunque también para satisfacer las,despreciables, necesidades del ser humanos de reírse de la desgracia ajena antes de pensar en la propia.

No me he vuelto loco y tampoco he convertido este blog en un espacio deportivo. Es que este es un claro ejemplo de que la rivalidad creada hace muchos años y alimentada a diario por los periodistas hecha por los suelos todo por lo que Martin Luther King – y muchos otros – lucharon. La rivalidad lleva  a la ira y la ira es sinónimo de desprecio.

Yo pido que nos dejemos de rivalidad, sobre todo tan estúpidas como la mencionada arriba, y respetemos la opinión o el  gusto de los demás. No es tan difícil.

Imagen: (http://www.moonmentum.com/blog/wp-content/uploads/2012/01/martin-luther-king-jr.jpg)