Au chat blanc sur le toit

Il y a quelque chose que nous perdons énormément avec le temps et que je trouve très perturbant. Nous ne regardons plus le monde extérieur comme auparavant. Quand était la dernière fois que tu t’es arrêté à regarder un oiseau pratiquer sa danse avant le printemps qui l’aidera à séduire une femelle lorsque le temps est bon ? Quand as-tu pris le temps de contempler une fleur mûrir se transformant en toute autre chose ? Déjà pourquoi nous disons ‘prendre le temps’ comme si l’on serait son maître ? Ne sommes nous tous des éphémères versions de nos antécédents ? Eux aussi chassés par l’horloge ?
Cela est un autre sujet mais la nature de ma pensée réside sur le changement, et quoi de plus changeant que le temps ? Nous perdons cette [tradition ?] de contempler la nature comme elle est, d’entendre les oiseaux chanter le bon jour, de sentir la brise retentir face aux feuilles d’un arbre?
Et regardez nous; nous nous croyons maîtres du monde quand nous sommes des prisonniers dans nos cerveaux. Des syndromes de dépression, des manques affectueux, de la violence inspirée aux jeunes, des âmes perdues qui nient le changement. Dans d’autres cultures, le changement est pourtant vu comme quelque chose de bon, de transition. Nous sommes nôtre réalité et tout le reste tourne sans nous. Nous avons des choix mais pas de contrôle sur les résultats. Pourquoi désirer le pouvoir sur la totalité des événements si l’inattendu est souvent le plus intriguant ? Comme la fleur dans le champ nous ne choisissant pas notre couleur, nous sommes maîtres de nos pensées et de ce que l’on décide d’en faire.

Et ce que l’on décide de faire est de glorifier des personnes sans éducation, de propager l’idée qu’un être doit prospérer dans la forme et jamais le fond. Les nouvelles générations sont de moins en moins intéressées par la culture, de plus en plus méprisant envers la rationalisation, envers le développent personnel et la simplicité – et non pas la simplicité économique et individualiste mais nous sommes méprisants envers la simplicité de l’âme. Ceci n’es pas un problème des nouvelles générations, cela proviens de bien plus loin, d’une marginalisation totale.

Ce matin je regarda un chat blanc traverser les toits des maisons à la recherche d’une place pour s’endormir et méditer. Le calme de ce chat, paisible face aux difficultés rencontrées sur le chemin – il les prends une par une comme elles arrivent, serein, il apprends du passé et continu sa route sur le présent environnement – me fis songer sur un monde d’un autre temps. La vie semble bien plus accessible quand nous n’attendons rien en échange, quand nous acceptons notre place et vivons sans expectations, comme tout être naturel avant que nous nous proclamons maîtres.

Nous sommes maîtres d’un vide que nous avons créé, d’une illusion que nous prolongeons avec nos peurs. Et tout ce contrôle que nous pensons avoir gagné, n’a fait que attirer les maux psychologiques nous faisant vivre dans la société la plus perturbée de notre existence. Tous les enfants devraient avoir au minimum une heure d’observation naturelle par jour, tous les hommes et femmes pareillement. Peut-être un de ces vastes modèles nous donnera la paix intérieur que nous manquons tellement.

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Poesía

 Hoy he escuchado algo que me ha dejado estupefacto. No podría citar textualmente pero era algo de este estilo: “La poesía está muerta. Ya no la leemos, ni la escribimos, ni la escuchamos. A la gente no le gusta como antes, hemos evolucionado. Sólo la tenemos que estudiar en clase de literatura y es un coñazo.”

 

Vale, no sé por dónde empezar, todo en esta frase es falso, absolutamente todo. La poesía no está muerta y, simplemente, no puedes decir que lo esté. Como dijo un gran poeta del posromanticismo: Podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía. […] Mientras exista una mujer hermosa, ¡habrá poesía!

La poesía no son un par de versos, no es un poeta o un lector. La poesía es un paisaje, una sensación, un sentimiento. Puedes encontrar poesía allá por donde vayas, en la alegre mirada de una joven enamorada, en los granos de arena de una triste y solitaria playa, en los golpes de la corriente contra un viejo puente que resiste tras tantos años los fuertes cambios…la poesía está en todas partes, sólo has de mirarla.

 

Poetas como antes parecen haber desaparecido pero sigue habiendo gente que escribe, y también hay muchos músicos – hablo de verdaderos músicos no las patrañas que se escucha en la radio o en televisión – que han pensado en poner algo de poesía en sus canciones. La música también es en cierto modo poesía, hay muchos tipos, pero consigue darte esa sensación tan especial que tiene la lírica. Hay músicos que en sí mismos son poetas. Y esto ayuda a que la poesía siga muy presente entre la muchedumbre.

La función del poeta es aspirar a proyectar dicho paisaje, sensación o sentimiento con palabras. Mas qué es la poesía sino un vago e inútil esfuerzo por representar con palabras lo irrepresentable. Hay veces que simplemente las palabras no alcanzan, hay cosas que son demasiado perfectas – o también imperfectas – como para describirlas con simples palabras. Allí está la gracia de este arte, ahí está el trabajo del poeta. Hace ya unos meses, un profesor de lenguas me pedía definir la poesía, la pregunta en sí era: ¿Qué es la poesía? Por supuesto el esperaba que los alumnos respondan con un simple: es un arte melódico en el que se expresan los sentimientos del autor mediante rimas y versos. Pero yo me veía incapaz de responder algo tan simple, porque la poesía no es tan simple, la poesía es muy complicada, por eso es tan hermosa. No quiero usar el termino perfecta porque lo considero algo irreal y que tiende a causar confusión. La perfección en sí no existe, o más bien, depende de cada ser. Tu puedes creer que cierta cosa es perfecta, y puede que lo sea para ti pero a lo mejor no para otro. La perfección del ser humano se halla en sus imperfecciones.

 

Volviendo al tema original, esta chica estaba muy equivocada y no se dio cuenta del terrible error que ha cometido, y probablemente no lo haga nunca. Esto se debe a que nunca le han mostrado las maravillas de la poesía. Siempre he creído que uno no halla el amor a la poesía hasta que no encuentra lo que llamaremos El Poema. El Poema es ese primer poema con el que te sientes identificado, como en algunos casos nos ocurre con las canciones. El Poema es diferente para todos pero causa el mismo efecto y crea un sentimiento de interés hacía el maravilloso mundo poético. Tras esto, sólo hay que ir probando y buscando hasta que encontremos el tipo de poesía que más nos guste. La poesía, al ser un sentimiento, puede ser triste, feliz, ambigua, complicada, estructurada o no, la poesía no tiene límites, es el poeta quien los pone.  

La educación

Vivimos en una sociedad demócrata, donde elegimos al máximo mandatario de un Gobierno que vela por nuestra seguridad y por nuestro futuro. Este mandatario es elegido mediante una votación, en la cual pueden participar todos los ciudadanos que cumplan unos requisitos mínimos. El gran elegido suele ser el que más cosas promete, el que mejor miente.

Algunas de las cosas que promete son, por ejemplo, que reducirá impuestos – cosa que aunque nunca cumpla y todos sepamos que no cumplirá, parece ser que a la gente le sienta bien que use mentiras a las que ya está acostumbrada las de siempre. Otra medida que suelen prometer es mejorar la educación y ayudar a los jóvenes a conseguir domicilio, a adquirir un buen empleo o, incluso, a obtener una educación mejor.

Una educación. Una instrucción perdida. La cuestión no es lo que puedas llegar a hacer tras el bachillerato, la cuestión es que te han inculcado previamente.

Voy a exponer un par de ejemplos, aunque no diga que ocurra en todas las clases, en un aula de primero de primaria se les enseña a los niños a cantar, y bailar, un famoso cántico, el conocido como Ai se eu te pego. No haría falta decir más, creo yo, pero sigamos.

He visto gente que llega a cuarto de la ESO, a punto de pasar al Bachillerato, que apenas sabe leer y escribir. Lo digo en serio. Personas con 18 años, si no han repetido más es porque no les han dejado, que no puede leer un simple párrafo sin tener que pararse y repetir unas cuantas veces. No quiero que penséis que todo es culpa suya, porque no lo es. Yo mismo he tenido que sufrir las adversidades de un sistema educativo nefasto y no es fácil. Se llega a Bachillerato con una base inexistente. Con un nivel terrible. La educación hasta la última etapa de Secundaria es horrible.

Pero no todo es culpa de – algunos – profesores. He de reconocer que también hay muchos que son muy buenos, excelentes, pero por lástima solo me pude cruzar con unos pocos.

No quería denunciar solo el hecho de que existan educadores de este tipo. Hay que reconocer que también he visto alumnos horribles. He pasado por muchos sistemas educativos, a ambos lados del globo, pero como aquí en España nunca había visto nada parecido. Estudiantes que insultan a sus enseñantes, que los tratan como basura, que los maltratan psicológica e incluso físicamente. Nunca había visto nada parecido. Además se lo toman como algo corriente.

De donde vengo, el profesor es sinónimo de autoridad, el enseñante es una persona que gasta su tiempo en ayudar, en educar, a otros por distintas razones, algunas más nobles que otras. De donde provengo se le trata con respeto e incluso admiración. Siempre hay excepciones, claro está, pero creo que nunca llegaré a entender este hecho.
Hay alumnos a los que les da igual aprender, que dicen estar haciendo la Educación Secundaria Obligatoria por ese mismo hecho, que es obligatoria. Entiendo que haya gente que no valga para estudiar, o que simplemente no le llama el conocimiento, que no quiere saber qué ocurre a su alrededor, ni porque ocurre. No le interesa aprender de los antiguos sabios, de esos que dieron su vida al conocimiento y obtuvieron respuesta. No le interesa ilustrarse con los antiguos lenguajes, y las antiguas historias. Puedo llegar a entenderlo.

Pero, tampoco hay que ser tan drástico. ¿Por qué le da tan pronto la espalda a la educación? Ya sé que es un comentario un poco cursi, o común, pero hay niños que están deseando estudiar – aprender – cosas y no pueden. Entonces, ¿Por qué se le rechaza tan pronto?

Eso es una cuestión para otro ensayo.

PD: “Hay profesores que no quieren que pensemos, hay profesores que no creen que pensemos, hay profesores que no creen que seamos capaces de hacerlo, hay profesores que quieren que pensemos, y luego, la gran mayoría, los que no piensan en nosotros.”

Foto: (http://eldiabloestaenlosdetalles.files.wordpress.com/2011/06/mafalda-democracia_5.gif)