Guerra

El otro día me enteré de que tendría la gran oportunidad de conocer a un hombre que combatió en la Segunda Guerra Mundial del bando de los aliados, de Inglaterra concretamente. Esto me pareció desde un principio una una enorme oportunidad. Aunque también he de decir que me dió mucho de que pensar.

Una de las primeras cuestiones que me saltó a la cabeza fue: ¿qué bando era bueno y qué bando era malo? Está claro, según todos los libros de historia occidentales, que los buenos eran los Aliados – véase Francia, Inglaterra, Estados Unidos (al finalizar) y todos los demás. Y los malos eran, sobre todo, los Alemanes incluyendo sus aliados – véase Japón, Italia, Hungría, etc.

Todos sabemos lo qué fue capaz de hacer la coronada como Alemania Nazi, dirigida por el hombre más odiado de la historia, que al final cayó derrotada y el conflicto acabó con la victoria de los aliados.

Pero, otra cuestión que me viene a la cabeza es: ¿gana alguien en una guerra? ¿en serio nos pueden vender eso? Cualquier guerra, sea la que sea, de mayor o menor tamaño, no es buena. Ya que estaríamos dando como algo bueno el hecho de que mueran miles de millones de personas, estaríamos dando por bueno el hecho de que millones de personas se queden sin hogares, sin familiares, sin recuerdos, sin vida y, algo que en ocasiones es peor, sin la salud mental suficiente como para llevar una vida normal. No creo que la violencia, menos de esta forma, sea el modo de cambiar las cosas. Tal y como decía el discurso que alguien me enseñó, los poderosos están ahí arriba por nosotros, son como una pirámide. Ellos están en la cima, pero no podría estarlo si no tuviese todas las fuertes rocas debajo soportando su peso, nosotros somos esas rocas, nosotros podemos evitar todo esto, todo el sufrimiento. ¿Qué pueden hacer los mandatarios sin el pueblo? Nada, siempre han querido tener un pueblo inculto para que les sea más sencillo mandarles pero ahora esto puede cambiar. Ahora sabemos lo que hacen pero hay muchos que siguen siendo muy conformistas, no hay que serlo. Recuerdo un refrán español que decía: ‘La mejor felicidad es la conformidad’. Y, en parte, es cierto. Hay muchas personas que se conforman con muy poco, que pase lo que pase siguen lo que unos trajeados que salen en el telediario les digan, les da igual si eso les perjudica y les puede hacer la vida imposible. Esa actitud hay que exterminarla.

Volviendo a las guerras, ¿de verdad alguien piensa que sirven de algo? Los jóvenes yendo a la guerra, luchando, muriendo, el miedo creciente de la pobre población, los soldados que son vendidos de una país a otro como si de mercancía se tratase, la sangre desparramada, ¿vale la pena todo esto? Yo, sinceramente, no lo creo.

Esto va por todas las partes, no se puede dejar que se comentan semejantes injusticias, ni tampoco se puede dejar que Hollywood nos venda más historias de lo bonito que acaba una guerra. NO necesitamos ninguna guerra más, de ningún tipo y por nada. Aunque quizá no lo sepáis, ahora mismo, en este instante, sigue habiendo guerras que acaban con la gente, tal vez no salgan tanto en la prensa como el hecho de que dentro de unos meses es la final de la Copa del Rey o empieza la Eurocopa, pero siguen estando allí y no podéis ignorarlas.

Imagen (http://www.egrupos.net/albumPhoto/1945032/photo_93.jpg)

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El poder de las marcas

Hoy he podido comprobar de primera mano un hecho préocupante, al menos para mi. Ocurrió por la mañana, una mujer que rondaba los 30 años se encontraba sentada en la terraza de una cafetería cualesquiera, hasta aquí todo normal. Cuando el joven camarero se acercó a tomarle el pedido, ésta pidió un Puleva frío seguido de una tostada de Pan Bimbo con tomate. Esto, hoy día, se suele tomar como algo común. Algo natural. Y el camarero, evidentemente, entendió perfectamente lo que la mujer requería y le llevó un batido junto a una tostada de pan de molde con tomate por encima.

Pensaréis que todo es muy normal, seguramente así sea, pero en medio de esta típica escena yo veo más allá. La forma en la que la mujer hace su pedido es donde veo el conflicto. Que esta mujer, consiente o inconscientemente, haya llamado al batido de chocolate, Puleva, y al pan de molde, Pan Bimbo solo significa una cosa, las marcas están ganando una batalla la cual ni siquiera sabíamos que estábamos labrando.  Pensadlo un poco, ejemplos como el expuesto arriba hay cientos, miles me atrevería a decir. Pero, ¿a qué viene esto? ¿cómo hemos llegado a pasar de llamar las cosas por su nombre a llamarlas por la marca que las produce?

Bien, esto son ejercicios psicológicos muy precisos que las marcas han estado utilizando contra nosotros durante años. Te transmiten un mensaje, crean una idea en tu cabeza que, a lo mejor, tu no quieres que se cree.  Este mensaje entra en el cerebro y es muy difícil eliminarlo. Esto me lleva a hacerme una cuestión aún más grande. ¿Cuánto poder tienen las marcas?


No creo que haya una unidad internacional para medir la cantidad de poder que poseen las marcas, pero sí creo que hay varios ejemplos, como el anterior, que demuestran que tienen un poder enorme sobre nosotros. Quería exponer, sobre todo, uno de los más grandes. Todos conocemos la festividad cristiana de la Navidad. Y todos conocemos a Santa Claus – o Papá Noel dependiendo de dónde seáis. Pues bien, como algunos de vosotros sabréis, en un principio Santa Claus no vestía con unos colores fijos, aunque el más usado para su representación era el verdiblanco. Pero tras una masiva campaña de publicidad por parte de Coca-Cola, Santa Claus pasó a vestir siempre de rojo y blanco, tal como los colores de dicha compañía. Ahora todos los niños, y adultos, del mundo reconocen el traje rojiblanco de Papá Noel. Y así es cómo se hace una gran campaña publicitaria, y se controla a todo el mundo para ponerlo a tus pies.

En este ensayo no quiero acusar a ninguna marca en concreto, todas sueñan con obtener tanto poder sobre nosotros como lo ha hecho Coca-Cola, Puleva o Bimbo, en estos casos. Pido que hagamos un esfuerzo y acabemos con estas cosas, con todo este control mental, que, aunque parezca una tontería, es algo muy importante y muy inquietante.

Imagen: ( http://blog.educastur.es/publi/files/2007/06/publicidad.jpg)