Famosos

Hablemos de un tema que concierne a mucha gente, y a muchas compañías. Los famosos. Una persona puede llegar al estrellato de muchas maneras. Unas más “éticas” y otras que, simplemente, carecen de eso.
Pero, ¿por qué adoramos tanto a este tipo de seres?, ¿qué los hace tan importantes?, ¿por qué nos gusta tanto saber que están haciendo en cada momento?

Son las primeras cuestiones que se me vienen a la cabeza, aunque hay muchas más.
La respuesta pasa de ser muy sencilla a ser muy compleja. El ser humano es complejo de por sí, pero, ¿por qué esto? ¿por qué todo esto? Le damos demasiada importancia a esos “famosos”. Les pagamos millonadas, en ciertos casos “billonadas”, para ver un par de fotos suyas, o que nos cuenten una historieta que se inventaron un par de guionistas. Vivimos pegados al televisor para saber, con detalle, cuál es la nueva trasteada de tal ser. ¿Por qué, digo yo, en vez de preocuparnos por sus gilipolleces nos preocupamos por las cosas realmente importantes? ¿por qué no nos preocupamos por temas como los timos bancarios, diarios, la explotación infantil, aunque no solo infantil, en países asiáticos, y no solo asiáticos, los niños que mueren o nacen deformes en África, y no solo África, o por las guerras que transcurren en este preciso instante?
¿La razón? No nos interesa. Si no nos afecta, directamente, no nos interesa y no le prestamos atención. Entonces, si es de este modo, ¿por qué nos interesa lo que haya hecho George Clooney ayer si no tiene nada que ver con nuestra vida? Porque es lo que nos venden. Ya ha pasado, hay programas de televisión que duran 6 horas, sí 6 horas, hablando sobre la vida personal del famoso de turno. Pero no hay ninguno que hable de estos temas citados anteriormente. NINGUNO. A lo mejor, si alguno de esos “famosos” habla de ello le hacemos un poco de caso, pero al mes se nos olvida.

Da lástima ver como “evoluciona” el ser humano.

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2 thoughts on “Famosos

  1. Yo voy más allá aún y diré que aunque nos afecte directamente tampoco nos interesa. Un claro ejemplo es la corrupción política en España, la incompetencia de los políticos y, en consecuencia, la gran crisis. ¿Por qué no decimos nada? Porque nos supone el esfuerzo de pensar y para pensar con claridad es necesaria una educación, necesidad en la que España está a la cola Europea. Si te fijas, ni el corazón ni los famosos son tan importantes en países con un buen Ministerio de Educación y Cultura (Alemania y Francia, por decir dos).

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