Mensaje a la humanidad

Hoy dejaré mis palabras de lado. En este día quería dejarles un mensaje lanzado por Charles Chaplin en su película El gran dictador en 1940. Hace ya 70 años, pero el mensaje no queda obsoleto ni mucho menos, sino todo lo contrario.
Simplemente os dejo el vídeo, que muchos ya habréis visto, aunque os pediría que esta vez penséis y reflexionéis, de verdad, sobre sus sabias palabras:

La banca

Hay alrededor de 7.000.000.000 de personas sobre la faz de la tierra.

Un dato que no hace mas que demostrar la gran expansión que ha habido a lo largo de las últimas décadas. 7.000 millones de personas y más de la mitad de ellas se mantienen con un presupuesto de 2€ al día.

Y en vez de pensar en ellos, en vez de darles más  capitalinvertimos  72.000.000.000 de euros en los bancos. Y eso de momento.

Invertimos dinero en los que nos hicieron llegar a esta situación, a los que estafaron y robaron sin cesar durante años. Aunque no diga que TODO sea  culpa suya, gran parte sí lo es. GRAN parte.

La función de un banco, se supone, es dar prestamos a la gente para que abra negocios, adquiera una propiedad, un medio de transporte o cualquier cosa por el estilo.

Pero, últimamente,  lo único que han estado haciendo es quitar casas, vender terrenos ilegalmente y robar sin parar. Ahora, con estos 72 millones de euros, se supone que los bancos concederán créditos y ayudarán con la creación de empleos. Pero, ¿de verdad lo harán? ¿quién te asegura que no vuelvan a hacer lo que les dé la real gana con este dinero? Nadie.

Publicidad

Mira hacia arriba.

Mira hacia abajo.

Mira a tu izquierda.

Mira a tu derecha.

Mires donde mires, lo verás.

La publicidad está en todas partes. Vallas publicitarias, televisión, en el cine, en un bar cualquiera, en la carretera, en el cielo, en cualquier lugar público. Al menos así fue en un principio, ahora ha roto todas las barreras. Podemos verla en cualquier sitio, incluso en nuestro hogar. Si no me creéis, mirad a cualquier rincón de vuestra casa. En todos, o casi todos, encontraréis el símbolo de alguna marca. En la cocina, en el salón, en los dormitorios, en los servicios, en los patios, ¡están en todas partes!

Esto causa un efecto que las empresas han buscado sin cesar y, al fin, han conseguido. Subconscientemente, nuestra mente, al ver tantas marcas a diario, tantos símbolos, los memoriza y almacena. Esto es lo que las marcas quieres; he visto un documental donde realizaban un experimento en el cual les enseñaban a más de cien jóvenes, de entre 16 y 35 años, imágenes de marcas e imágenes de tipos de plantas y estos debían señalar cuando reconociesen una de las dos. Como os habréis imaginado, los jóvenes reconocieron el 90% de las marcas, y solo pudieron reconocer un 5% de tipos de vegetales. ¡el 90 contra el 5%!

¡¡Es una diferencia abismal!!

Sin duda, esto demuestra que el plan de las grandes compañías funciona de perlas.

Famosos

Hablemos de un tema que concierne a mucha gente, y a muchas compañías. Los famosos. Una persona puede llegar al estrellato de muchas maneras. Unas más “éticas” y otras que, simplemente, carecen de eso.
Pero, ¿por qué adoramos tanto a este tipo de seres?, ¿qué los hace tan importantes?, ¿por qué nos gusta tanto saber que están haciendo en cada momento?

Son las primeras cuestiones que se me vienen a la cabeza, aunque hay muchas más.
La respuesta pasa de ser muy sencilla a ser muy compleja. El ser humano es complejo de por sí, pero, ¿por qué esto? ¿por qué todo esto? Le damos demasiada importancia a esos “famosos”. Les pagamos millonadas, en ciertos casos “billonadas”, para ver un par de fotos suyas, o que nos cuenten una historieta que se inventaron un par de guionistas. Vivimos pegados al televisor para saber, con detalle, cuál es la nueva trasteada de tal ser. ¿Por qué, digo yo, en vez de preocuparnos por sus gilipolleces nos preocupamos por las cosas realmente importantes? ¿por qué no nos preocupamos por temas como los timos bancarios, diarios, la explotación infantil, aunque no solo infantil, en países asiáticos, y no solo asiáticos, los niños que mueren o nacen deformes en África, y no solo África, o por las guerras que transcurren en este preciso instante?
¿La razón? No nos interesa. Si no nos afecta, directamente, no nos interesa y no le prestamos atención. Entonces, si es de este modo, ¿por qué nos interesa lo que haya hecho George Clooney ayer si no tiene nada que ver con nuestra vida? Porque es lo que nos venden. Ya ha pasado, hay programas de televisión que duran 6 horas, sí 6 horas, hablando sobre la vida personal del famoso de turno. Pero no hay ninguno que hable de estos temas citados anteriormente. NINGUNO. A lo mejor, si alguno de esos “famosos” habla de ello le hacemos un poco de caso, pero al mes se nos olvida.

Da lástima ver como “evoluciona” el ser humano.

Consumismo

Vivimos en un mundo plenamente consumista. Compramos cosas que no necesitamos, constantemente. La próxima vez que vayas a comprarte algo piensa: ¿de verdad lo necesito? ¿de verdad es tan importante tenerlo? Probablemente, en el 80% de las veces, la respuesta sea negativa.

Creemos que de este modo ayudamos, de algún modo, a la economía o a la sociedad. Pero, ¿como creéis que lo hacéis? o, mejor, ¿a qué tipo de sociedad creéis que ayudáis? Estáis “ayudando” a una sociedad que explota a sus trabajadores, una sociedad que usa niños para fabricar sus productos y, de este modo, obtener una mano de obra más barata.

Así que la próxima vez que salgas con tus Nike, tu camiseta Tommy Hilfiger y tus vaqueros Gap, hacía el Starbucks  más cercano para conectarte con tu MacBook, piensa en las consecuencias de tus actos, y de tus compras. Piensa en el mundo que estas ayudando a crecer.